EL PROXIMO DOMINGO, 28 DE NOVIEMBRE, EN PASTRANA TENDRA LUGAR LA LLEGADA DE "LA CRUZ JOVEN ".
Sí, nos referimos a la Cruz de los Jóvenes o Cruz del Papa que llega a nosotros, a nuestra tierra y diócesis de Sigüenza-Guadalajara, y llega ya. La Cruz que tocará y pisará nuestras tierras y nuestras vidas entrando, el próximo domingo, por la comarca de Molina de Aragón.
Nos referimos a esa Cruz, llena de vida y de historia juveniles, que va recorriendo los caminos del mundo y los caminos de la historia de miles y miles de jóvenes. Esa Cruz Joven que, la semana del 21 al 28 de noviembre, recorrerá los caminos de todos y cada uno de nuestros diez arciprestazgos y muchos de nuestros pueblos o ciudades.
Nos referimos a esa Cruz que nuestros jóvenes, de edad o de espíritu, levantarán y portarán por nuestras calles, plazas y caminos, y lo harán con la mejor de las emociones y la alegría más limpia del mundo. Nos referimos a esa Cruz que nos disponemos a contemplar, callada y piadosamente, y nos disponemos a adorar con toda reverencia. Esa Cruz que no es sino la Cruz de Cristo, la Cruz gloriosa, de la que pende la salvación del mundo: «Oh Cruz, tú nos salvarás».
Nos referimos a esa Cruz, a su visita a nuestra diócesis, que servirá, a buen seguro, para levantar ánimos, compromisos y esperanzas de cara a la celebración de la próxima JMJ (Jornada Mundial de la Juventud), en Madrid, en agosto de 2011.
Nos referimos a esa Cruz, la de los Jóvenes, la del Papa, la de Cristo, que vamos a mirar y a contemplar no como signo de locura o escándalo, sino como signo de luz y salvación, como signo de vida y de esperanza. Esa Cruz que, durante la semana que permanezca con nosotros, nos va a ayudar a sentirnos más Pueblo y Familia, más Iglesia, en fraternidad y comunión.
En esta mirada de hoy, nos referimos también a la otra cruz, a la que, todos y cada uno de los días, recorre nuestros caminos y nuestras vidas, nuestros hospitales o nuestras casas particulares, nuestros asilos o nuestras residencias… Esa cruz que viene a ser compañera de camino en el camino de todos.
Nos importa llevar esta cruz con el mismo espíritu y los mismos gestos. No cabe cerrar los ojos ni cabe ocultarla en el camino. Hay que mirarla de frente, levantarla a lo alto. Como harán los jóvenes con la Cruz del Papa.
Esta cruz, la nuestra de cada día, no la podemos ocultar ni tampoco la podemos maldecir. Esta cruz, la nuestra, no la podemos mirar o contemplar como signo de escándalo o de locura, como signo de necedad, como decía el Apóstol Pablo. Al contrario, la tenemos que ver como camino de vida, como posibilidad de participación de la misma Cruz de Cristo: «para nosotros, creyentes, es fuerza de Dios y sabiduría de Dios».
Será bueno aprovechar la pedagogía con la que vamos a recibir y acompañar la Cruz Joven. Primero, porque nos ayudará a poner nuestro ánimo en sintonía con el espíritu de preparación para la JMJ (Jornada Mundial de la Juventud). También, porque nos ayudará a entrar un poco más en el verdadero misterio de la Cruz.
( INFORMACIÓN DEL OBISPADO SIGÜENZA GUADALAJARA )